PERDÓN SI ME REPITO. Hay una nueva obsesión, un nuevo complemento para las estanterías. No son jarrones cerámicos o de vidrio soplado. Son libros (impresos, of course). Y sí, se pueden, se deben, leer. Pero no todos valen. Estilistas, diseñadores, editores... se han vuelto locos por los ejemplares que edita el galerista David Zwirner. El dato: en una conocida sección de una revista digital Favorite Things, estos volúmenes ocupan el top tres, junto a las maletas Rimowa y los jabones Aesop, entre la fauna de la moda y alrededores. Antes de seguir, una aclaración: no son novelas románticas picantes o negras sangrientas. Son de arte, pero también de filosofía o pensamiento. Y entonces, ¿qué los hace tan especiales?
“CON LOS LIBROS SE PUEDE LLEGAR A UN PÚBLICO MÁS AMPLIO. Parte…
