Resulta bastante complicado hacer el check-in en el hotel Campamento Canaima. Pero, nada tiene que ver con su dispuesto personal, integrado por trabajadores de la etnia Pemón, natural de esta zona de Venezuela. El motivo es que resulta difícil, casi imposible, retirar los ojos de la impresionante naturaleza que nos rodea. Las cataratas de la laguna Canaima rugen con un sonido tan seductor como intimidante que nos acompañará día y noche y, ante nosotros, se erigen los grandiosos tepuyes de Kurun, Kusari y Kurawaimö, unas mesetas rocosas únicas en este lugar de aspecto casi extraterrestre donde también se encuentra la cascada más alta del mundo, el Salto Ángel.
Fundado como refugio en los años 50, pero remodelado hace cinco años por un grupo de socios venezolanos, Campamento Canaima es el…