Hoy saliendo de hacer ejercicio pensé en lo bien que me siento –sano, alegre, ocupado y entusiasta–, pero el clima del día dice lo contrario; no ha parado de llover en días.
Me dirijo a mi casa, estoy cansado. Llegando pongo un poco de música, mi playlist, tan ecléctica como mis gustos por los sabores del helado. Descubrí las canciones de Ed Maverick y no he dejado de escucharlas desde entonces. Amo la intensidad de sus letras, el amor y la pasión que reflejan. “Juventud, divino tesoro”, fue lo que pensé, como si ya estuviera en edad de ser tía y de tener achaques como el frío en los pies y el dolor de rodillas.
Hay dos sabores de helado que me gusta mezclar: café y cereza. Siempre pido esa…