“DESEAR EL BIEN HACIA UNA PERSONA, SIN JUICIOS, DE MANERA INCONDICIONAL, CON AGRADECIMIENTO Y DEVOCIÓN, INCLUSO EN LOS PEORES ESCENARIOS, AÚN EN LA DISTANCIA Y TAMBIÉN EN LA AUSENCIA”. Carajo, cuánto ansío que alguien me diga algo así, pensé. ¿Es que acaso es mucho pedir un amor de novela clásica? De esos que te roban un suspiro, que te enamoran todos los días, que te hacen disfrutar los atardeceres y agradecer a Dios por las mañanas, un amor cálido, completo, que haga que todo valga la pena. ¡Qué diablos! Estoy cansada de esperar, me propongo hoy encontrar al amor verdadero.
Mi aventura comienza conociendo a mi presa: exactamente ¿Qué es el amor verdadero? Encuesté a mis amigas, compañeras de trabajo, hermanas y demás mujeres que me rodean con la misma…