A pesar de este debut tan accidentado en el mundo de la cinegética, he seguido cazando con una gran afición y he asistido hasta el momento a más de 1.500 cacerías colectivas de caza mayor, de todas las modalidades practicadas en nuestro país (monterías, batidas norteñas, ganchos improvisados de amigos, resaques, pichivatas…), por lo que me encuentro, creo con toda humildad, en la posición idónea para hablar con conocimiento de causa de lo que he visto relacionado con la seguridad: los errores cometidos tanto propios como ajenos y los riesgos que entraña situar en un espacio limitado de terreno a tantas personas con un arma entre las manos, compartiendo espacio con perros, ayudantes, acompañantes, rehaleros, postores, acemileros, etc.
Observo con pena que muchos de los amigos que empezaron al mismo…