Aunque hoy nuestros políticos populistas y no populistas –porque es moda que marca tendencias– nos hagan creer lo contrario, el cambio climático es un fenómeno natural. Hoy prostituido por un movimiento que empezó en los ayuntamientos con los departamentos de Medio Ambiente, áreas siempre presididas por los progres más severos, que viajan en avión, se echan desodorante de spray, tiene nevera de tres puertas y hasta todoterreno, porque, en definitiva, les gusta pisar campo aunque sea desde un V8. Vamos, la demagogia más perfecta, nunca mejor organizada como una nueva religión como dice don Ignacio Ansaldo y de quien recogemos sus palabras. Pero el catastrofismo climático de los progres, los que hoy vienen a llamarse los dictadores del clima, acaban atacando la libertad de todos. El clima, por mucho que…