POR DIOS, POR DIOS…! ¡Quién lo diría…!, ¡Quién lo diría…!, ¡pecadora!”, hubiesen suspirado nuestras abuelitas al saber que “Santa María Seguí”, esa directora general de Tráfico a la que le han sacado tarjeta roja por lista; esa chiquilla casi cincuentona con aspecto de monja cool..., de profesión médico burócrata y colocada a dedazo por Cospedal, ha tenido que dimitir tras abrirse una investigación sobre la financiación concedida desde la DGT a proyectos de “alta investigación”, donde trabajaba su erudito y recién estrenado marido. Vamos, que se ha puesto a la altura de aquella directora de la Cruz Roja o más bajo aún, se ha igualado con el exmaridito de la prestigiosa Rociíto Carrasco, cuando cobraba las multas de Tráfico sin receta alguna... ¡Qué pena!, pero tenía que caer, ¡demasiada tentación!…
