OS INTENTARÉ dar una explicación práctica de por qué soy porschista y no ferrarista, basándome, cómo no, en los clásicos, ya que es de lo que realmente creo entender un poco. He tenido la oportunidad de conocer y conducir algunos Ferrari de los años sesenta, entre ellos el 250 GT/L Lusso y el 275 GTB/4. Es cierto que antes de subir a ellos no puedes dejar de mirarlos, el diseño de su largo y necesario compartimento de motor, imprescindible para sus 12 cilindros, las formas perfectas y suaves del Lusso, con su espectacular caída trasera. El 275 GTB/4 con sus formas agresivas, sus faros delanteros y sus branquias laterales que le dan un aspecto feroz. Sus interiores con los asientos a ras de suelo y el espectacular sonido del motor…
