El Civic cumple 50 años convertido en un atractivo madurito. La treintena y la cuarentena no le sentaron nada bien, con fórmulas muy agresivas en cuanto a diseño, que sólo gustaban al público juvenil y al adulto más rebelde. Ahora, en esta undécima generación, se dulcifica en todas sus vertientes. La más evidente es la línea que, sin ser radical, transmite carisma, luciendo un frontal poderoso y una preciosa caída tipo coupé que queda rematada por dos pilotos unidos por una moldura, ¡oh, lástima!, sin iluminar. Crecer en dimensiones le permite incluso ser el sucesor natural del mítico Accord, un modelo que, lamentablemente, no llegará a Europa por decisión de la compañía. Sus 4,55 metros de largo lo posicionan por delante de un DS 4–15 centímetros de más–y a un…