Fenicios, griegos, cartagineses, romanos, germánicos, bizantinos, sarracenos, normandos, españoles… y ahora americanos, eso sí, con corazón italiano. Y es que la estadounidense Jeep, ahora en manos de Fiat, no podía haber elegido mejor emplazamiento, el sur de Sicilia, para probar a fondo su gama. El desembarco se produjo en Catania, desde donde partió nuestra ruta. Comenzamos a los mandos del tope de la gama Jeep, un Grand Cherokee que nos llevó por autopista hasta la zona más próxima al cráter. Allí pasamos por carreteras rotas, caminos esculpidos sobre colas de lava seca, vestigios de pasadas erupciones, y tramos off road de esos en los que te planteas si entrar con un coche de 70.000 euros. Su comodidad, sobresaliente gracias a la suspensión neumática.
Lo mejor vino tras bajarnos del todoterreno…