El trabajo dignifica, nos da sentido, entretiene, realiza y concreta nuestras aspiraciones espirituales y creativas, y en ocasiones, económicas. Ya se trate de una labor profesional, o debida a la mera necesidad de manutención, el esfuerzo en una tarea hace bien a todo el mundo, da bienestar a la mente, al cuerpo y al alma. No así y demás está decirlo, en el caso del exceso de trabajo, la mala retribución, la explotación pura y simple, o la obsesión. Aquí nos referiremos a la saludable predisposición por el esfuerzo tras un objetivo, por el impulso humano de crear, hacer, realizar, no importa de lo que se trate; lo que sí importa es que concretar nuestros sueños e ideas nos importe. Veamos a quiénes del Zodíaco les cuesta más y a…
