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Rescatemos en esta Navidad y Año Nuevo, el profundo significado religioso de esta fiesta, un sentido que es, a la vez, bien práctico, sencillo y cotidiano: Navidad quiere decir “nacimiento”. Nazcamos, vivamos, llenémonos de la energía de la existencia, sumerjámonos en ese mar complejo de amor y desamor, de pasión y olvido, de rencor y comprensión, de cosas bellas y feas, de arte, técnica, ciencia, espectáculos de televisión y fantasía. La vida es todo eso, no sólo una parte. Y vale la pena vivirla. Hagámoslo siguiendo elecciones propias. Jesús vivió la suya plenamente y la entregó a otros porque quiso. Su decisión fue absolutamente libre y pura. Vivamos así nosotros, entregándonos a lo que nos hace felices libremente.
¡Que disfruten de este número!…
