No existe casi ninguna región habitada de la tierra inmune a los incendios forestales. Generalmente difíciles de controlar, ellos causan enormes daños, mucho más allá de los recursos naturales, pues consumen propiedades y estructuras, forzando el éxodo en masa de los residentes y colocando en riesgo sus existencias.
Para sorpresa de la mayoría, las dramáticas escenas de aviones y helicópteros, de las más variadas procedencias y dimensiones, volando o permaneciendo inmóviles en el aire a baja altura y envueltos en pesado humo, lanzando agua, retardador o incluso espuma sobre las llamas, no tiene el efecto definitivo esperando y que tienen cientos o miles de bomberos forestales que están en el “ojo de la acción”. Alguno de ellos, es verdad, vienen por el aire, bajando en los locales más críticos utilizando…
