Que el deporte es pura adrenalina y tensión no es novedad. Pero desvelar el drama que se esconde tras el triunfo, la admiración que disimula una enconada competición, la grandeza del respeto y de la humildad o el abismo que se abre ante la derrota es, sin duda, material cinematográfico de primera. Y si está inspirado en un hecho real, mejor.
El cineasta sueco Janus Metz ha sabido plasmar todo esto en su ópera prima, Borg vs. McEnroe, con Shia LaBeouf en la piel del descontrolado estadounidense John McEnroe y el sueco Sverrir Gudnason interpretando a su compatriota Björn Borg, frío y obsesivo. De pronto, una competición se convierte en catalizador de profundas emociones: tensión, miedo, inseguridad… El pasado que persigue a cada deportista. Metz es el último en ahondar…
