Creo que este es de esos duelos de críticos en el que sé que me van a llover palos de un sector, pero no me importa ni lo más mínimo. Sigo estando de parte de Zack Snyder y su película de superhéroes, tan excesiva como compleja, tan única como posiblemente irrepetible. Tan distinta a todo lo que habíamos visto antes que, claro, es lógico, alguno se ha asustado y prefiere no mirar, diciendo que es mala o complicada, o vaya usted a saber. Y quien la ha visto conmigo ha disfrutado también de la película, porque entendemos que esto es un espectáculo visual y visceral de primer orden, no una de Dreyer, y porque como fans de los cómics y los videojuegos, sus múltiples referencias, homenajes y padres creativos nos…
